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N. 3
Semanario virtual
Darwin René Andino Soto
ENSAYO DE LA GRAN FIEBRE
Otra de las aclaraciones necesarias para continuar la discusión es la que corresponde a la perdición. Si bien se asocian diferentes décadas con algún tipo de arte, no puede garantizarse una rigidez temporal. Se trata de una apreciación por conveniencia que se vuelve mas o menos libre.
Por esto, al intentar definir a nivel artístico nuestra década presente, debe decirse que los inicios de tal particularidad se encuentran en la ultima parte de los noventas.
Anteriormente hablaba del proyecto artístico “Memoria fragmentada desde el centro de América” que sentó las bases para el análisis y el dialogo, pero que ha venido diluyéndose por la indisposición del sector cultural, que al final no asumió la obligación de generar aportes y continuidad.
De un medio impreciso se levanta una nueva dinámica, caracterizada fundamentalmente por la experimentación del creador joven, por un acercamiento tímido a las formas universales llamadas formas del “arte contemporáneo”.
(En este ensayo no se ahonda sobre nomenclaturas, siempre voy a referirme al arte actual como arte contemporáneo, que me parece mas adecuado. Lo importante es la búsqueda de objetividad y mantener los ojos bien puestos en el contexto).
A finales de los noventas ya se percibían los signos de una renovación en las artes, siendo eje de estos cambios una Escuela Nacional de Bellas Artes que, periódicamente, ya mostraba en parte la decadencia que ahora es su vertebra hueca e insalvable. Las iniciativas individuales suplen entonces el plan académico deformado (o nunca formado) de esta institución. Por otro lado, un temblor era evidente en el área centroamericana: se trata de una nueva forma de ser del artista, que ahora se vuelve cosmopolita y ambicioso y quien de forma natural absorbe las necesidades de fama y publicidad impuestas por un sistema.
Esta nueva centroamericana, la libre de culpas, la librada de sus revoluciones populares, es la que empieza a temblar a los pies de centroamérica, quien sin revolución ni culpa esta en la disposición de abrir las piernas. Y las abre.
Pasamos de reflexionar sobre el origen o sobre problemáticas históricas, a volvernos nómadas en temas completamente diversos e inconexos. Debo aclarar que esto no es un juicio-fusilamiento a lo que se ha propuesto, sino de desnudar el desorden y la falta de método en las complejidades artísticas, esto es, que todas las temáticas actuales (muchos creen que ser contemporáneo es hablar exclusivamente de lo inmediato) tienen mejor desenvolvimiento cuando existen bases en las cuales pueden sostenerse. Ocurre que mucha obra contemporánea inaugura infinitas problemáticas que se pueden abordar con un solo proyecto si este es organizado y con serias pretensiones de trascendencia.
Un ejemplo rápido de lo que vengo diciendo es la innovación que sufre la pintura en los noventas con las obras de Quito y Bayardo: una temática histórica también tiene consecuencias en el medio a manera de renovación plástica.
Al proponer proyectos de arte contemporáneo por lo general no se tiene en consideración la incidencia del mismo, por eso es que los valores plásticos (géneros artísticos, disposiciones formales o conceptuales), o valores socioculturales, políticos, morales, etc. pasan de largo en el planta miento de dichos proyectos, esto porque la planificación incluye: 1) Conocimiento general de la historia del arte universal y regional. 2) Conocimiento general de la historia o la evolución social. 3) Análisis extenso de la realidad nacional desde el arte y la cultura. 4) Definir los objetivos específicos de dicho proyecto, lo que no deja al azar cierto comportamiento que deseamos del participante-espectador de cada obra.
Planificar un proyecto artístico es mas difícil que el simple hecho de predefinir una obra libre de procesos de investigación y análisis, entonces nos vemos abarrotados de muchas ideas sin cohesión.
Se vuelve necesaria una evaluación de las obras mas relevantes del arte contemporáneo en Honduras, lo que obliga a un nuevo boletín que incluya el texto del conversa torio organizado por el Proyecto Lacrimógena “Para que suene en voz pública”, presentado por Allan Núñez en Julio, 14 de este año.
enviado por noe lima
Otra de las aclaraciones necesarias para continuar la discusión es la que corresponde a la perdición. Si bien se asocian diferentes décadas con algún tipo de arte, no puede garantizarse una rigidez temporal. Se trata de una apreciación por conveniencia que se vuelve mas o menos libre.
Por esto, al intentar definir a nivel artístico nuestra década presente, debe decirse que los inicios de tal particularidad se encuentran en la ultima parte de los noventas.
Anteriormente hablaba del proyecto artístico “Memoria fragmentada desde el centro de América” que sentó las bases para el análisis y el dialogo, pero que ha venido diluyéndose por la indisposición del sector cultural, que al final no asumió la obligación de generar aportes y continuidad.
De un medio impreciso se levanta una nueva dinámica, caracterizada fundamentalmente por la experimentación del creador joven, por un acercamiento tímido a las formas universales llamadas formas del “arte contemporáneo”.
(En este ensayo no se ahonda sobre nomenclaturas, siempre voy a referirme al arte actual como arte contemporáneo, que me parece mas adecuado. Lo importante es la búsqueda de objetividad y mantener los ojos bien puestos en el contexto).
A finales de los noventas ya se percibían los signos de una renovación en las artes, siendo eje de estos cambios una Escuela Nacional de Bellas Artes que, periódicamente, ya mostraba en parte la decadencia que ahora es su vertebra hueca e insalvable. Las iniciativas individuales suplen entonces el plan académico deformado (o nunca formado) de esta institución. Por otro lado, un temblor era evidente en el área centroamericana: se trata de una nueva forma de ser del artista, que ahora se vuelve cosmopolita y ambicioso y quien de forma natural absorbe las necesidades de fama y publicidad impuestas por un sistema.
Esta nueva centroamericana, la libre de culpas, la librada de sus revoluciones populares, es la que empieza a temblar a los pies de centroamérica, quien sin revolución ni culpa esta en la disposición de abrir las piernas. Y las abre.
Pasamos de reflexionar sobre el origen o sobre problemáticas históricas, a volvernos nómadas en temas completamente diversos e inconexos. Debo aclarar que esto no es un juicio-fusilamiento a lo que se ha propuesto, sino de desnudar el desorden y la falta de método en las complejidades artísticas, esto es, que todas las temáticas actuales (muchos creen que ser contemporáneo es hablar exclusivamente de lo inmediato) tienen mejor desenvolvimiento cuando existen bases en las cuales pueden sostenerse. Ocurre que mucha obra contemporánea inaugura infinitas problemáticas que se pueden abordar con un solo proyecto si este es organizado y con serias pretensiones de trascendencia.
Un ejemplo rápido de lo que vengo diciendo es la innovación que sufre la pintura en los noventas con las obras de Quito y Bayardo: una temática histórica también tiene consecuencias en el medio a manera de renovación plástica.
Al proponer proyectos de arte contemporáneo por lo general no se tiene en consideración la incidencia del mismo, por eso es que los valores plásticos (géneros artísticos, disposiciones formales o conceptuales), o valores socioculturales, políticos, morales, etc. pasan de largo en el planta miento de dichos proyectos, esto porque la planificación incluye: 1) Conocimiento general de la historia del arte universal y regional. 2) Conocimiento general de la historia o la evolución social. 3) Análisis extenso de la realidad nacional desde el arte y la cultura. 4) Definir los objetivos específicos de dicho proyecto, lo que no deja al azar cierto comportamiento que deseamos del participante-espectador de cada obra.
Planificar un proyecto artístico es mas difícil que el simple hecho de predefinir una obra libre de procesos de investigación y análisis, entonces nos vemos abarrotados de muchas ideas sin cohesión.
Se vuelve necesaria una evaluación de las obras mas relevantes del arte contemporáneo en Honduras, lo que obliga a un nuevo boletín que incluya el texto del conversa torio organizado por el Proyecto Lacrimógena “Para que suene en voz pública”, presentado por Allan Núñez en Julio, 14 de este año.
enviado por noe lima
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